Miles de personas y una gran parte de la clase política de Austria se despidieron hoy en Klagenfurt (sur) del histórico jefe social-patriota Jorg Haider, muerto en un accidente de coche, en un funeral con honores de Estado.
En una ceremonia retransmitida en directo por la televisión estatal, el féretro del ex gobernador regional de Carintia, recubierto de rosas rojas, cruzó el centro de la ciudad transportado en una cureña de cañon.
Un multitud de austríacos, 25.000 según la policía, asistieron al funeral. Muchos de ellos iban vestidos con el traje tradicional carintio, que tanto le gustaba a Haider.
Un servicio de autobuses gratuitos y de trenes suplementarios permitió que numerosas personas pudieran participar en el acto, en el que se movilizaron 500 policías para la seguridad.
La ceremonia fue retransmitida a través de varias pantallas gigantes, colocadas en las plazas de la localidad.
El cortejo fúnebre, siguiendo un minucioso protocolo, hizo un alto en la plaza central de Klagenfurt para una ceremonia oficial. Junto al féretro, velado por seis soldados, fueron pasando varios oradores que se dirigían a la zona donde estaba la mayor parte de la élite política austríaca.
El presidente de la República, Heinz Fischer, el canciller socialdemócrata Alfred Gusenbauer, el jefe del partido socialdemócrata Werner Faymann -responsable de formar el futuro gobierno después de las últimas legislativas-, sus homólogos de los otros partidos, excepto los ecologistas, y los presidentes de región, vinieron para rendir un último homenaje al jefe del partido social-patriota Alianza para el Porvenir de Austria (BZOe).
Entre los invitados extranjeros se encontraban Said Kadafi, uno de los hijos del dirigente libio Muammar Kadafi, con el que Haider estaba vinculado, así como una delegación de la Liga Norte de Umberto Bossi, y representantes de regiones italianas y rusas.
Aunque la Policía no constató la presencia de grupo radicales, entre quienes acudieron a homenajear a Haider se encontraban miembros de las “Burschenschaften”, las asociaciones estudiantiles relacionadas con grupos extremistas.
“Fue un hombre extraordinario, capaz de suscitar entusiasmo y rechazo”, declaró en su discurso Alfred Gusenbauer, adversario político de Jorg Haider.
Al final de la ceremonia oficial, el himno nacional resonó y la procesión se dirigió hacia la catedral de Klagenfurt donde se celebró una misa de réquiem.
Las exequias propiamente dichas tendrán lugar en la capilla de la propiedad de Jorg Haider en Barental.
Con una retórica social-patriota y anti-inmigración, Haider había conseguido que su partido, en aquel entonces FPOe, se convirtiera en la segunda fuerza del país en 1999.
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